miércoles, 5 de febrero de 2014

-Camino Soria

Este artículo nos lo envía  J.A. Cabrera. Gracias.






Quizá ese lugar esté en cualquier sitio y no haya ni que buscarlo, quizá esté más cerca de lo que pensamos o tal vez ese lugar  necesite de un tiempo concreto.


Aunque vivo a caballo entre Zafra y Córdoba, Soria es una provincia que me emociona y atrae sin haberla pisado nunca. Me suena a paz, a tranquilidad, a soledad... Sin embargo no conozco más de ella que la canción de Gabinete, las leyendas de Bécquer o el destierro doloroso de Machado. De ahí mi idea de una provincia plácida, misteriosa... un buen lugar para disfrutar  la soledad.              

Cuando surge una tarde en la que el sol se abre camino, después de varios días de lluvia, hay que aprovecharla sin dudarlo ni un momento.
El arco y el carcaj con sus flechas, a mi lado, la perra detrás. El coche sabe perfectamente a donde tiene que dirigirse.
Una tarde así es sólo  para uno... realmente no se necesita a nadie más... Como tampoco se necesita a nadie para disfrutar de una buena película  o saborear un gintonic con tu música.

           
Tras la lluvia el campo brilla y deleita con sus colores limpios. Un silencio cantor de pájaros impacientes espera la primavera.
Incluso la silueta del corzo parece disfrutar de este escenario. No la fijo, me gusta verla caer con el impacto... si le doy.

Cada posición de tiro es única, aunque al mismo bicho, siempre diferente. La decido yo, cada vez más complicada, sólo yo, nada más que yo... soy el único que en esta vida realizará ese tiro... como para no jactarse.
 Subo, bajo, me detengo a estudiar otro tiro.

No dejo de maravillarme de la naturaleza que me rodea. Es el territorio de las encinas rebeldes, tercas para crecer entre peñascos sin ayuda  del hombre. Realmente es una batalla lánguida en el que siguen triunfando los cantos puntiagudos. 
En este paisaje me encuentro rincones más propios del norte.
-Este parece buen sitio para dejar el corzo- me digo. Lo enfoco en la flecha, me recreo en un anclaje lento, noto como mi dedo llega y coquetea unos segundos con la comisura del labio. Detrás, el agua del riachuelo crea un ambiente de incertidumbre y emoción,  ya es suficiente... suelto... hasta la saeta se deleita en su vuelo. Bien, corzo abatido.


Me siento bien. No sé cuando fue la última vez que  me inundó tanta paz y tranquilidad. Ha sido una jornada de arco perfecta.  Sin tablillas, sin reglamentos, sin preguntas. Se me viene a la cabeza la música de camino a Soria, la tarde ha pasado cadenciosa sin pensar. Aunque no he venido a olvidarme de nada, valoro mi soledad. Una tarde íntima que queda para mi y mi querida compañera, mi perra Flecha.


"Voy camino Soria,

¿tú hacia dónde vas?

Allí me encuentro en la gloria que no sentí jamás."     

Gabinete Caligari .2004.


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lunes, 27 de enero de 2014

-3ª jornada Liga SANSONIA


En la tarde del sábado nos acercamos unos cuantos a la Finca de Baena para diseñar el recorrido de liga que teníamos previsto para el día siguiente. Se trataba de la 3ª jornada de bosque la Liga de nuestro club "Arqueros de Sansonia". Estábamos ilusionados, teníamos para estrenar tres preciosos bichos nuevos y el pronóstico del tiempo era favorable.  Por añadidura, nuestro "sherpa", Jesús Baena,  nos condujo a un nuevo enclave, algo más arriba, con buen acceso, preciosas vistas y que prometía tiros interesantes. 


El domingo, un sol bostezando, observaba curioso nuestro trajín de bártulos y cachivaches en la paz de la sierra. Todo prometía a que iba a ser una jornada de las buenas.




En la foto de grupo, uno se acuerda siempre, de los compañeros que no han podido venir y que puedes estar seguro que se ha tratado de motivos de fuerza mayor. Estas jornadas a nadie le gusta perdérselas. Esos Chiki, JuanCarlos, MªJosé, Enrique, Fernando, Alfonso...  ¡A la próxima!















Había que medir muy bien el paso de la flecha por la "ventana" del árbol para sacarle unos puntos al rey de la selva.







Fran le regala sombra a su rival, Martín, en un acto de ejemplar deportividad  que bien les vendría emular a muchos de los grandes ases del balón.









Lo bueno de esta competición es que, en ese paseo por el campo de un par de horas, surgen charlas que permiten conocerse mutuamente. Hay un antes y un después en el trato después de haber formado parte de una patrulla en un recorrido de bosque. "Me gusta tirar con arco porque ahora juego todo lo que no pude cuando era pequeño"- dijo Daniel. Se me quedó grabado.













Punto arriba, punto abajo, el nivel es parecido...  por cierto, muy bueno. 
El ambiente, mejor aún.



Por la mañana, se nos cruzó una batida de cazadores de zorros. Aunque respetable, otro concepto de la naturaleza. Se oyeron disparos. A mediodía los buitres localizarían, muy cerca, algún zorro... sin cola.




Por último, mostraros el ambientador de coche que me regaló mi amigo Cabrera. Dice que es ideal para combatir el tedio en los atascos de la grandes ciudades.


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